
Los días 18, 19 y 20 de junio, se llevó a cabo el Festival Sónar en Barcelona, España y decidimos hacer un análisis sobre lo que representa la música electrónica. Sin lugar a dudas, es uno de los “nuevos” estilos musicales más trascendentes de nuestros tiempos (tal vez el hip-hop pueda formar parte de esta lista). Ha sido fundamental para el desarrollo de tecnologías, software, hardware y el creador de un evento social tan particular como los raves. Asociada frecuentemente con drogas de todo tipo, particularmente éxtasis y ketamina, y frecuentemente utilizada para pictorizar ambientes tensos y frenéticos, la música electrónica es la música más precisa, estudiada y minuciosamente elaborada de todas. No tiene una pizca de improvisación en su producción, a diferencia del blues y el jazz, y la base de su ejecución es la perfección. Su estudio es solamente comparable con el de la música clásica. La diferencia radica en que la primera además, nos pone a bailar.
Durante la década de los cuarenta, un francés medio loco llamado Pierre Schaeffer decidió innovar con la edición musical y establecer un nuevo método de corta y pega de música a la que llamó música concreta. Se basaba en la grabación y repetición de sonidos reales y sigue existiendo. Entretanto, Werner Meyer-Eppler, alemán, ya presentaba un nuevo invento, el Vocoder, aparato que lograba sintetizar la voz humana. Inspirado en esto, Herbert Eimet, director de una estación de radio de Colonia, Alemania, decidió experimentar con una técnica conocida como síntesis aditiva: sonidos digitalizados y controlados matemáticamente para lograr una perfecta precisión. Es así como nació la música electrónica.
La música electrónica, curiosamente, dio sus primeros pasos dentro de la música clásica o académica, aunque en poco tiempo trascendió a la cultura popular. Una de las primeras aplicaciones fue en el tema de la serie Doctor Who de 1963.
Habiendo ya pasado por el rock de Pink Floyd hasta los Beatles, la música electrónica se acomodó en su propio nicho. Los alemanes Kraftwerk, considerados pioneros del estilo, comenzaron a experimentar con el pop minimalista – con el disco Autobahn (1974) –, que a la postre se conocería como electro, incluyendo porciones bailables, precisas y estudiadas; Kraftwerk celebraba la tecnologización del mundo moderno.
Alguna vez, a alguien se le ocurrió inventar los ochenta. En los noventa, todos pensamos que los ochenta habían sido un desperdicio. Pero ahora nos damos cuenta que los ochenta eran tan solo la cocina en donde se cocinaría el nuevo siglo. Los sintetizadores análogos darían paso a los sintetizadores digitales, surgirían nuevos estilos de electrónica, como el synth pop y el techno y la electrónica comenzaría a dejar de ser música altamente conceptual para volverse altamente popular. Surgieron importantes actos como Eurythmics, Pet Shop Boys, New Order y Depeche Mode.
Fue en los noventas cuando la influencia de la música electrónica en la fiesta explotó. Nacieron nuevos estilos, como el trance y el jungle, y fue con la llegada de las computadoras personales que la música electrónica se hizo accesible a cualquier mortal, sin la necesidad de pagar miles de dólares de equipo ni tener estudios formales. Es entonces cuando la música electrónica se propagó como el aire expulsado de un subwoofer.
A continuación, el punto de vista de cuatro músicos en distintos contextos: Gerardo Ocejo, melómano guitarrista de Luge; Shesho, la mitad minimal de Death Jelly; Jiony, electrónico que reporta desde Alemania; y Renier, productor y músico del DF.
Prólogo: cvillalpando.
Edición: kikelgeek.


Pocos estilos musicales se mueven tanto como la música electrónica, sobre todo en lo que respecta al gran equipamiento, las tendencias y los nuevos sonidos que se van logrando, no sólo con la creatividad de los artistas, sino también a partir de las mejoras tecnológicas que se obtienen cada día tanto en software como en hardware. En los últimos años, la producción de la música electrónica se ha incrementado debido a la facilidad de acceso a tecnologías que han cambiado la forma de hacer o diseñar música; siendo que ahora no es necesario contar un gran estudio para su producción.
Música Electrónica, sin más ni menos, podría seguir considerándose música futurista, es un avión que no aterriza; la tecnología es el combustible que abastece diariamente a este enorme motor de ideas, de sentimientos, de ilusiones vanguardistas, de sueños logrados y de esos que se están cumpliendo para cada uno de los exponentes que esta corriente nos presenta.

Sí, claro, cada vez somos más y cada día va aumentando la lista de apasionados con esta escena. Eso la hace fuerte y le da consistencia. Me considero responsable de difundir este movimiento que ha evolucionado, que ha crecido y que ahora es como un tren sin frenos… tanto para productores o simplemente exponentes (dj’s).
Se vuelve un tanto curioso pensar en la cantidad de música que se lanza al mercado año tras año, pero es aún más curioso y ambicioso querer escucharla toda; es por eso que los géneros dentro de la música electrónica son tan variados. Es entonces cuando la música llena expectativas a nivel mundial, dando oportunidad a cada uno de los oyentes y críticos para estar del lado que más les guste, disfrutar de sus artistas favoritos haciendo a un lado las distinciones personales y convirtiéndoles es distinciones musicales.
Festivales que hoy en día acaparan un número increíble de seguidores, convirtiéndolos conforme pasa el tiempo en los escenarios más importantes y dancefloors con más sonrisas.
Sólo somos Productores, eso es todo.

Para mi, la onda de la música electrónica empezó en 1997 cuando escuché Setting Sun de los Chemical Brothers. Para ese momento la música electrónica ya llevaba varios años y era un movimiento con bastante fuerza. Viéndolo en perspectiva, es de lo más natural que esa canción fuera la que llamara mi atención, tenía muchos elementos similares al rock y además tenía beat; su sonido era grande y potente. A partir de ahí descubrí un universo inmenso de artistas y productores que no conocía, que día a día crece y se multiplica.
Hay varias cosas que me llaman mucho la atención respecto a la música electrónica. Más que consolidarse como un género dentro del mainstream ( lo que sea que signifique) ha provocado su propio mainstream, en donde distintos géneros de electrónica van cíclicamente ascendiendo y cayendo; dominando la escena o volviéndose clásicos dentro del mismo género electronica. También, creo que los artistas de la electrónica ayudaron a refrescar la propuesta estética de la música en general, ya que acostumbrados a la preponderancia de la imagen de un cantante o banda posando, los DJ’s trajeron una nueva forma de presentarse como artistas, donde la imagen de la persona daba un paso atrás y se daba entrada a visuales, colores, formas y una identidad gráfica más ecléctica (mucho mejor complemento para la pista de baile que una foto de Aphex Twin en 12 x 12 y a todo color ¿no?) e interesante, dejando a un lado la imagen del artista en sí.

Es importante recalcar aquí que el término Música Electrónica me parece muy amplio y es más como un truco que se ha formulado para entender ese universo tan vasto. No hay un género único de música electrónica sino cientos de ellos: drum and bass, jungle, big beat, minimal, progressive, trance, etc; además cada día surgen más y nuevas formas de hacerlo. Un outfit de electrónica puede ir desde un DJ y unas tornas, hasta una banda completa con guitarras, bajos, secuencias, baterias, cantantes, metales, percusionistas y por supuesto uno, dos o más DJ’s.
Siento que la electrónica generó una revolución en la forma en la que hacemos música y en la forma en que escuchamos música. Más allá de ser otro género musical, es un universo musical completo y autocontenido, con sus propias reglas y su propia estética, que sin duda alguna ha cambiado e influido en la forma en que los artistas de otros géneros hacen música, tomando elementos de ella, aplicándolos a su estilo y dando paso así a una evolución musical amplia e incluyente.

“¡La gente quiere Punchis!”… Estas son las palabras de mi amigo y profeta Shesho. Es que cuando la mayoría de la gente en México escucha hablar acerca de la música electrónica, lo primero que les viene a la cabeza es eso mismo, así que probablemente se refieran a ella como Punchis Punchis.
No hay ningún otro tipo de música que le dé tanta libertad creativa al músico (o productor) como la música electrónica. He escuchado varias veces a personas que hacen electrónica expresar que hay tantos sonidos y tantos caminos hacia donde dirigirse con ellos, que no saben ni por donde empezar; y es precisamente eso lo que más me gusta de la música electrónica, aunque he de confesar que a veces intento pegarme a un genero específico y esto con el propósito de hacer bailar a la gente (Punchis Punchis con P mayúscula), pero cuando me siento en mi lap y sólo me dejo llevar por un sonido sin pensar a donde quiero llegar, es cuando encuentro esa maravillosa libertad que me da este tipo de música. Si uno se pone a investigar, podrá encontrar que dentro de la electrónica hay una infinidad de géneros que van desde lo más abstracto hasta lo más popular, pasando por diferentes sensaciones y sentimientos que no solo harán bailar sino que también harán imaginar, reír, llorar o vomitar.

Estando en Alemania, me he podido dar cuenta de que si bien a la gente le gusta mucho la música (electrónica) que les hace bailar y brincar, también les gusta y aprecian mucho la música que les hace chilloutear; pero esto no tiene nada de extraordinario comparándola con la gente en México.
Lo que más me ha llamado la atención es que aquí la mayoría de la gente parece tener una conexión casi religiosa con la música y sobre todo con la música que les hace sentir algún tipo de emoción melancólica; tal vez tenga algo que ver el espantoso clima de invierno, pero a juicio de mi propia experiencia, aquí he encontrado un espacio para mi música que en México no había encontrado.
A veces cuando escribo o hablo mucho siento que solo digo tonterías (y eso que no he escrito tanto), así que para terminar este martirio, me gustaría agregar que en México se tiene un concepto muy limitado de la música electrónica y creo que dentro de todos los géneros que abarca, se encuentran muchas sensaciones que nos pueden hacer cambiar nuestra forma de ver las cosas; como lo hacen todas las experiencias nuevas que vivimos. Así que, si se abre la perspectiva sobre la música electrónica, creo que podría ser una buena medicina… si es que hay una enfermedad.


El año pasado tuve la gran oportunidad de asistir al Festival Sónar, fue una experiencia i-nol-vi-da-ble, que para decir verdad, no recuerdo muy bien. Mis flashbacks se componen de carritos chocones, el lugar completamente alfombrado de gente , drogas (no necesariamente) y mucha, mucha, mucha música electrónica. Toda una semana de rave dentro y fuera (ya que se organizan fiestukis alternas al festival). En el escenario principal se festejaron diez años de el sello M_nus. Richie Hawtin liderando a grandes exponentes del minimal techno hacia una religión casi jedi. Este año le toca festejarlos a Ghostly International, sello que se auto define como avante-pop; donde, me atrevo a decir, reside la crema actual de este gigantesco mundo musical electrónico. Otro subrayado artista que vivió el Sónar desde el escenario este 2009 es Luomo, mejor conocido como Vladislav Delay, aka Uusitalo, aka Conoco, aka Sistol (y los akas que le faltan). este multinick artist es ridículamente talentoso; tiene la capacidad de componer (o mejor dicho descomponer) la música de una manera astrológica, con puntiagudos sonidos experimentales y sudando broken beats. Este jupiteriano radicado en Berlín, impone un género nuevo; dentro de sus propuestas vive Anima una rola que dura sesenta y dos minutos, exclusiva para pasionales hambrientos y pacientes. Les cuento un secreto, mi album favorito: The Four Quarters, mmm… ¡riquiiiísimo!






5 comentarios
23 Junio 2009 en 11:25 pm
Estoy de acuerdo en que no se tiene la misma perspectiva hacia la música electrónica dentro y fuera de México. Pero creo que la música, en general, se mueve libremente por el mundo; afectando e influyendo a las personas que deciden recibirla y reinterpretarla.
Al final, los sonidos ordenados en armonías o disonancias, tienen una carga fuertemente influenciada por otras culturas, y para que eso tenga efecto, creo que se tiene que pasar por un largo proceso en el que se esté dispuesto a recibir cualquier tipo de música.
24 Junio 2009 en 12:27 am
completamente de acuerdo con kikelgeek
24 Junio 2009 en 2:53 am
Felicidades por el artículo, me parece un memorable esfuerzo coordinado y con gran intención de traer una gran variedad de puntos de vista a un tema tan en boga.
Yo por mi parte siempre había sido un poco detractor de la música electrónica, hasta que hace un par de años escuché el dubstep de Burial y después toda la onda electrónica de Bristol.
La verdad es que mi conocimiento sobre este género es francamente deplorable, debido principalmente a que muchos de estos fantásticos “creadores” se transmiten de boca en boca, por lo que creo que tal vez sería útil para todos los fans asiduos de este blog, que cada uno de los involucrados en la elaboración de este artículo nombrara un top de artistas o discos para orientar a aquellos que estamos todavía en tinieblas.
24 Junio 2009 en 8:34 am
Esas tinieblas!!! Hoy entiendo un poco más. Me fascina como en todo, el slang propio de esta actividad. La evolución del género, que gracias a este trabajo concientizo, es muy interesante.
24 Junio 2009 en 3:42 pm
ok, este es mi top 5 de sellos o disqueras con todo y link.
5.- Masomenos (FRA) ► http://www.welcometomasomenos.com/
4.- Raum…musik (GER) ► http://www.raummusik.de/x/flash_index.html
3.- Freak n chic (FRA) http://www.freaknchic.com/
2.- Wolf + Lamb (USA) ► http://www.wolflambmusic.com/
1.- Ghostly International (USA) ► http://ghostly.com/