25 Noviembre 2009...9:47 pm

Se terminó la fiesta

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Good-bye, tschüss, au revoir, dag, ciao. Vaya, adiós. Se acabó. No podía ser de otra forma. Si se les antoja un taco, lo pagan. Si quieren un trago coqueto, lo pagan. Si tienen que viajar, señores, a pagar. En sí, la vida cuesta. ¿Por qué en la era de información se regala la información? No debería ser al revés.

Pues los astros y las estrellas (peseteras, en efecto) comienzan a guiar el nuevo rumbo de los contenidos. Un camino empedrado, cierto, pero más justo. ¿Dónde desemboca el río de los excesos? ¿De qué están contaminadas las aguas de la gratuidad? Crisis, y por tanto, la urgencia de cambiar los cimientos y remodelar la fachada.

No todos podrán subirse a este controvertido barco. Muy a su pesar, aunque expresen lo contrario. Cobrar por los contenidos ofertados es lo más justo. Porque detrás de cada historia hay un profesional que sabe contar historias. Que no hace magia ni trucos bonitos. Que le importan un reverendo rábano los usuarios y las reglas de Internet. Que genera su propia agenda a través de sus propias fuentes, y no cita concienzudamente para purgar sus fantasmas y su opaco doble discurso. Porque su trabajo es encontrar y contar historias interesantes: por eso y para eso le pagan.

Pero resulta, que cada vez tiene menos tiempo para elaborar los guiones de sus historias (valga la reiteración) porque la empresa en la que trabaja le pide más, a cambio de menos (fondo). Los ingresos no alcanzan y la obligación es exprimir la producción aunque sea, sólo, para llevar el registro.

El poco estratégico y convulso mundo de los medios de comunicación lleva años inmerso en un debate, el cual se ha intensificado en los últimos días a partir de la decisión de News Corporation, la segunda empresa mediática del mundo, por deslistarse del índice de Google para generar un contrato de exclusividad con el buscador de Microsoft, Bing. Cobrar o no cobrar, es la cuestión.

Lo que intenta la propietaria de la cadena Fox y The Wall Street Journal, entre otras, es ponerle precio a lo que hacen. Así de simple. Para hacerlo, pretende hacer frente al buscador que redirige la mayor cantidad de visitas a sus sitios. ¿Para qué? Porque según ellos, Google es un parásito que boicotea y devalúa su negocio. Parásito, del cual, también se han beneficiado, by the way.

El punto es que al terminar la relación de amor/odio con Google,  News Corporation y Microsoft quieren exportar el modelo televisivo, el de pagar para ver (PPV), a Internet. ¿Funcionará? Mmmm ¿Será bien recibido? Seguramente no. ¿Generará críticas? Ufff, todas. Pero, los verdaderos dueños de la información no ven con malos ojos esta propuesta.

En todos lados, comienzan a brotar versiones beta, particulares o conjuntas, en la que los grandes productores de contenidos cobrarán, un dólar (o euros o pesos) o mil por su materia prima. Y si acaso no lo habían promovido antes es porque el costo “político” es enorme. Sólo el octagenario señor Murdoch, que ya tiene su lugar asegurado en el cielo y a la vez en el infierno, podría emprender una campaña como ésta. De la mano, justamente, de quien tiene toda una hilera de asientos VIP en los dos extremos de la tierra: Bill Gates.

La conclusión es interesante: “se va a poner muy interesante“. Me atrevería a decir que una vez se instalé este proyecto, los demás querrán hacer lo mismo. No sólo de pan vive el hombre, así como tampoco sólo de visitas un medio. Dentro de poco, los mejores blogs y las plataformas más consolidadas tendrán que cobrar. Incluidas, obvio, las híper archi populalres redes sociales. Ni modo: a chupar -gratis- que la fiesta se va a acabar. ¿Será?

2 comentarios

  • Hay algo entre el lenguaje y la propiedad privada que los hace incompatibles.

    Muy buen post.

  • Excelente post mi querido paks, breve y conciso. En efecto las cosas pintan para un cambio y no necesariamente agradable. Habrá que esperar para ver los efectos de este nuevo giro, pero en una de esas la bestia incontrolable que era internet se empieza a domesticar.


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