
Larga vida a Lester William Polsfuss (mejor conocido como Les Paul), el músico inventor que hizo posible el sonido del rock n’ roll. Murió el día de ayer a los 94 años de edad, pero su legado permanecerá vigente en la cultura por muchos, pero muchos años más.
Su inconformidad con la resonancia acústica lo hizo explorar nuevas formas en los instrumentos musicales desde muy joven. Una de sus creaciones más significativas fue de ‘The Log’ –el tronco–, un macizo pedazo de madera de pino con dos pastillas, un mástil y un puente, que un par de décadas después se convertiría en uno de los mejores inventos del siglo.
A principios de los años cincuenta, cuando la Fender Telecaster apareció en el mercado, los servicios de Les Paul fueron requeridos por la compañía Gibson y ahí desarrolló su mejor idea: la guitarra Gibson Les Paul, ferviente acompañante de cientos de artistas desde entonces.

El sonido de una Gibson Les Paul, y ningún melómano me dejará mentir, es único en su tipo. Entre la extensa lista de virtuosos que la tocan están Jimmy Page, Slash, Duane Allman, Jeff Beck, Eric Clapton, The Edge, David Gilmour y Keith Richards, nada más y nada menos.
Ha sido una pieza clave en la música popular desde su aparición, pues no sólo definió la línea creativa en las composiciones, sino que aún marca la pauta para muchas de las canciones que hoy suenan en la radio. Es un instrumento con personalidad, tan característico en su diseño como evocativo en su sonido. A pesar de todas las ventajas que ofrece la ingeniería en audio más vanguardista, tocar una Gibson Les Paul continúa siendo un lujo y cuando su ejecución es favorable, no es otra cosa sino joyería para los oídos. Gracias Les Paul.
Escucha Obladi Oblada todos los viernes a la 1pm por Ibero 90.9 con Julia Palacios y Jimena Andrade.






